Así se arruinó tu ídolo: despilfarro, malas inversiones y un ejército de chupópteros

Sergio Ramos, Ronaldinho Gaúcho, Paul Gascoigne, Allen Iverson y Scottie Pippen, entre otros, han visto cómo sus inversiones han fallado hasta poner en riesgo su patrimonio.


La adicción de Paul Gascoigne al alcohol le hizo perderlo casi todo. La imagen de Ronaldinho en la prisión de Paraguay jugando al fútbol con el resto de reos tras ser detenido por falsedad documental dio la vuelta al mundo. Tan solo un fondo fiduciario blindado por su abogado salvó a Allen Iverson de caer en bancarrota al verse enterrado por su despilfarro, las deudas millonarias y un divorcio acompañado de una severa demanda económica. El surtido de ejemplos de deportistas arruinados después de gozar de una vida a todo trapo y retirarse es heterogéneo y se propaga por los diversos deportes profesionales.


Así lo arrojan los datos. 'Sports Illustrated' hizo público hace una década un informe centrado en los deportes en Estados Unidos: la bancarrota estaba presente en el 78% de jugadores de fútbol americano tras retirarse y la NBA obtenía un resultado similar (69%). Según un estudio elaborado en 2013 por Xpro, una organización que asiste a los futbolistas británicos después de colgar las botas, tres de cada cinco jugadores de la Premier League se encuentran en graves problemas económicos en un periodo de cinco años. Ganaban 35.000 euros semanales de media.


¿Cómo es posible que un deportista de élite con todo a favor acabe dilapidando toda su fortuna en tiempo récord? ¿Por qué fallan a la hora de administrar su retirada si tienen todas las herramientas que uno podría desear? Álvaro Aróstegui, 'senior manager' de Bissan, responde a la pregunta: "No lo tienen todo. De hecho, en algunos casos les falta lo más importante: la conciencia y el saber que ahí fuera la vida no es como la burbuja en la que ellos viven. Cuando no tienes eso, tienes una percepción del dinero distorsionada. Además, muchas veces no van bien acompañados y por eso cometen esas barbaridades".


El exjugador de baloncesto de la cantera de Estudiantes y Murcia entre otros Juanjo Ayuso se convirtió en educador financiero y fundador del proyecto Kompass tras decir adiós a la pistas. Ahora da respuesta a las inquietudes del deportista de élite, los asesora y aporta su conocimiento. "El deportista no piensa que pueda arruinarse porque predomina la identidad deportiva por encima del resto. No ajustan sus ingresos a su perspectiva laboral. Su carrera dura entre 12 y 18 años y la curva de ingresos alcanza su pico a los 35. Ahí se acaba el nivel de ingresos al que estaban acostumbrados, pero el ritmo de vida no suele bajar".


Las dudosas inversiones son habituales

Una teoría que respalda el gerente del área fiscal en PKF Attest, Íñigo Abrego: "Hay varios factores. El primero son las malas inversiones. Nos encontramos con gente de veintipico años que quiere invertir porque tiene capital, pero a la que se le acercan muchas personas con ideas rocambolescas de inversión. Ahí se producen los mayores errores, porque invierten en temas que no controlan. Por ejemplo, compran una bodega sin saber de vinos o una 'startup' sin conocer el negocio. En general, gente poco rigurosa les anima a invertir con planes de negocio muy optimisas y caen sin pedir asesoramiento".


Famosas son las múltiples inversiones fallidas de Sergio Ramos en la macroubranización Los Berrocales, en el sureste de Madrid, o las de Xavi Hernández junto a su familia. Para evitar esos casos, el exfutbolista de Atlético de Madrid, Valencia y Deportivo, entre otros, Javier Arizmendi participa en el proyecto fundado entre la gestora financiera y patrimonial Tressis y AFE, con el objetivo de prestar una estrategia personalizada que ayude a los futbolistas a invertir con sentido y afrontar la retirada con tranquilidad. "Hemos adaptado las herramientas a jugadores, jugadoras, a chicos que acaban de empezar y a otros que están terminando su carrera", revela.


"Inversiones en tiendas de cocina, bodegas de ganadería porcina para jamones, terrenos que cambiarán su uso, negocios de hostelería con amigos, criptomonedas... Yo siempre les digo lo mismo. Invierte, pero no comprometas gran parte de tu patrimonio. Con el grueso de tu capital no seas el más listo,con que no seas el más tonto y no te pases de listo, te llega", apunta Arizmendi.

Todo queda en familia

Aróstegui destaca también el papel que juega la familia. “Tratan de gestionarles la carrera. Especialmente en el caso de los futbolistas que más ingresos generan y reputación tienen. Ellos se construyen una coraza de autoprotección y estrechan su círculo de confianza, pero se rodean de personas que no tienen atribuciones y se meten en ámbitos que no les corresponden. Son agentes que toman decisiones trascendentales y no son especialistas financieros ni fiscales, por mucha confianza que tengan en ellos, entonces se extralimitan en sus funciones”. En cambio, Abrego resalta que muchas veces estos actuan de freno a la hora de invetir y que, en otros casos, "no es tanto que les quieran engañar, sino que se fían de personas que no han analizado bien la inversión".


Ayuso reconoce esta tendencia. Los casos se han reproducido sin parar en los últimos años. "Hay una falta de profesionalidad alarmante en la gestión y se seleccionan malos gestores. En la NFL, invertían en un negocio basado en una barra americana en un sótano, para ponerte un ejemplo. Invierten por 'feeling', sin testarlo ni hacer un análisis de la inversión. O se compran activos rápidamente devaluables. Hay deportistas que cobran 100.000 euros y se gastan el 70% en un coche. No tiene sentido. O mira Scottie Pippen, al que le estafaron en una inversión immobiliaria. Tan solo una de cada 30 inversiones de este tipo sale bien. Nosotros les decimos que es posible evitar la bancarrota con educación financiera y planificación, y amortiguar el impacto emocional de la retirada".


Todos conocemos el gasto desorbitado en casas, vehículos y yates de algunos deportistas de élite en la cima de su carrera, pero ¿qué sucede con sus inversiones? Uno de ellos detalla algunas aventuras donde el tiro ha acabado saliendo por la culata. "Conozco el caso de un chico cuyo padre tenía una empresa y pensaba que sabía más que nadie. El chico, como es normal, se fía de su padre y mete todos sus salarios en un solo negocio: el tema eólico. ¿Qué sucedió? Le cortaron las subvenciones de golpe y se quedó con una mano detrás y otra delante. Es un tema de soberbia. Pasa también en las criptomonedas o las immobiliarias. No se ponen en los zapatos de sus hijos. Mira en el caso de Ramos, no se blindó con la responsabilidad limitada y ahora tiene que responder".


El planificador financiero añade: “El gran problema está en la base, en no tener una planificación. Si tú la tienes y sabes qué parte de patrimonio atiende a qué objetivos y te sobra para poder tener una parte más de capital de riesgo para estas cuestiones, pues vas más tranquilo. Cuando solo se busca rentabilidad por pura avaricia, tienes muchas posibilidades de truncarte".


Arizmendi añade la voz de quien lo ha vivido en primera persona: "Cuando estás en este mundo, aparecen muchos conocidos y amigos que te vienen con grandes ideas para que pongas el dinero. Esas experiencias hacen que acabes perdiendo dinero. La familia intenta asesorarles, pero no están bien rodeados. La época del padre-abogado-agente-asesor financiero ha acabado. El futbolista debe operar como una empresa y, como tal, debe tener diferentes departamentos, no la endogamia a la que estamos acostumbrados".

Una vida laboral muy corta

¿Cuánto puede durar la vida de un futbolista si todo va bien? ¿15-20 años? La realidad es que el ritmo competitivo infernal del día a día nubla la perspectiva de futuro. Una lesión puede arruinarles la carrera, pero nunca nadie se espera que esto suceda. “Algunos son conscientes. Otros, especialmente los jóvenes, no son conscientes de que les quedan 70 años de vida y el ritmo de gasto hace que se les acabe su patrimonio. A veces les falta información, otras siguen en su burbuja de entrenamientos y partidos y, al no tener información, posponen el tomar decisiones patrimoniales", expresa Aróstegui.


El asesor comprende ese 'modus operandi': "Es normal que se centren en la carrera profesional y dejen de lado todo lo que suene a inversión. Si tú tienes una carrera deportiva y desde el principio tienes todo en 'cash', te comes parte del dinero con la inflación, pero eso es menos grave que meter dinero en todos los sitios sin saber”, zanja el experto.


En esta línea, Arizmendi habla desde la experiencia: "Cuando estás en la cresta de la ola, no piensas en la retirada, pero es la primera de tus muertes. Por eso debes sacar jugo durante tu carrera y no protagonizar una metedura de pata de la que te podrías arrepentir toda tu vida. La retirada supone un cambio drástico, porque pasas de vivir el día a día a afrontar el medio-largo plazo. Por eso la mayoría de futbolistas intentamos prolongar nuestra carrera". En esta línea, el exfutbolista confiesa: "Muchas veces, el jugador no es consciente que se va a acabar ese flujo de dinero y no adecua el gasto. Sigue con su alto nivel de vida, porque cuando llevas 15-20 años viviendo de una determinada manera, es difícil bajarse del carro".

Qué recomiendan los expertos

No estirar más el brazo que la manga siempre suele ser un buen consejo, así como equilibrar los ingresos a la nueva realidad del deportista. "Un error típico es ver inversiones donde ellos arriesgan el dinero como socio capitalista y otro pone la idea, pero si las cosas van mal, el que ha puesto el tiempo y el trabajo puede renunciar y, en cambio, el que ha puesto el capital lo pierde. Recomendamos que presten dinero en lugar de invertirlo y que los diferentes socios que participen del negocio también lo pongan. Avalar es una de las situaciones que mayores estragos han causado en los patrimonios de los deportistas", comenta Abrego.


La decisión final siempre va a depender del deseo del deportista, pero en palabras del asesor financiero especializado en deporte, "lo mejor que pueden hacer es proteger lo que tienen y limitar el riesgo patrimonial. Si quieren, pueden invertir aunque no lo necesiten, les vale con gestionar bien su patrimonio". Además, el gestor financiero apunta a la importancia de la diversificiación en sus inversiones.



En este sentido, Ayuso opina que "hay espacio para todo: aventuras empresariales y planificar. Si tu sueño es construir una urbanización, yo te voy a dar los números, y si no salen, te lo voy a decir. Hay que estar bien asesorado y fijarse en objetivos realistas y proyectos racionales. La falta de planificación financiera lo marca todo. Hay dos cosas que mueven el mercado, el miedo y la avaricia, a partir de ahí, cada uno que haga la extrapolacion que quiera".


Por último, Aróstegui pone la lupa sobre el entorno del deportista: "No deben centralizar todo en una persona, si bien hay casos que se ciñen a sus atribuciones. Mejor tener un buen representante que se encargue de conseguir buenos contratos, un buen asesor fiscal y jurídico que pueda evitar problemas y un asesor financiero que vaya de la mano. Los futbolistas que estudian qué harán después de retirarse son excepciones, pero hay que pensar a largo plazo, blindar el patrimonio y planificar".


Fuente: El Confidencial

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