Comprar un piso de lujo en Madrid desde NY:así mueven el dinero los megarricos

Las grandes fortunas mundiales adquieren propiedades por todo el mundo

y necesitan todo tipo de servicios. Desde yates a jets privados,

hay webs especializadas en el 'club del 1%

Recién llegado de su mansión de Punta del Este, sentado en el salón de su otra mansión de Londres, un empresario adquiría hace unos años una de las propiedades más famosas de Barcelona. Conocía la casa, le gustaba, quería que fuera suya... Y la compró, sin más. El dinero de los hipermillonarios no sigue los caminos del resto de mortales y esta operación que acabamos de describir es una de las cientos que se hacen al año en espacios privados y selectos.

Muchos de ustedes se habrán parado algún día ante el escaparate de una inmobiliaria de lujo para ver qué hay en el mercado. Y se habrán llevado las manos a la cabeza. Dos, tres millones… Eso no es nada si lo comparamos con ese 'club del 1%' de la población que amasa fortunas. “A partir de cinco millones, hablamos de otro mundo, y la mayoría de esas transacciones se hacen en la distancia”, nos dice Miquel Terrasa, abogado fiscalista especializado en gran patrimonio y socio fundador de SportsTaxSolutions.

“Cuando un millonario decide trasladarse de un lugar a otro y comprar un inmueble, siempre hay alguien que le hace todas las gestiones”, nos cuenta. Para ayudar a escoger estos magnates, hay webs especializadas en compraventa de todo tipo de productos de lujo, desde casas hasta jets privados y joyas. Muchas de estas webs exigen incluso un pago previo para ser todavía más exclusivas.

Savills y James Edition

Internet es una de las herramientas que usan para informarse y uno podría pasarse horas mirando las cosas que les ofrecen. Podemos pasear por Savills, la inmobiliaria de lujo internacional más usada por este segmento de la población, y por James Edition, una web en la que se vende todo tipo de productos, desde un jet privado hasta un megayate.

“El otro día teníamos una visita a una de las propiedades más bestias de Barcelona, de más de 25 millones”, nos cuenta Jan Monells, socio de Meraki Capital, quien insiste en destacar que la seguridad y la confidencialidad son básicos para este tipo de personas. “El cliente es una persona muy conocida y de pronto nos llama y nos dice que su equipo de seguridad ha pasado por delante del edificio y que no cumplía con los requisitos de seguridad mínimos. Canceló la visita. Pues nos tuvimos que adaptar”, relata.

Chef, conserje y colegio

“La seguridad es básica para la mayoría, exigen un protocolo de seguridad, y te consultan: ‘Desde que me levanto hasta que mis hijos vuelven del colegio, quiero saber qué precauciones debo tomar’”, nos cuenta Terrasa. Los grandes millonarios suelen contar con equipos que les hacen todas las tareas, “desde contratar a un chef hasta un conserje que organice las rutas y reserve en un restaurante hasta alguien que decida qué colegio es mejor para los hijos”.

¿Quiénes son estos superricos en España? En Barcelona, “la mayoría de estos superricos son jugadores de fútbol”, en Madrid cambia el panorama. “Hay muchos venezolanos y también rusos”, dice Terrasa. Este tipo de personas compra a título personal o a través de sus empresas. Estas operaciones, además, conllevan otros muchos servicios.

32 millones

“El nivel de exigencia de este tipo de cliente es altísimo, equiparable al nivel de peticiones extravagantes, de mil colores”, nos cuenta Joan Gregorio, de BCN Sellers. “Hace poco nos llamó un ruso que quería ver un ático en Barcelona de 32 millones de euros y quería saber dónde podía aterrizar con su helicóptero. Esta gente busca servicios ‘taylor made’ y ‘off the radar’ (hablan con anglicismos, cierto, deformación profesional), personas muy discretas cuyo nombre no sale en ningún sitio. Usan sociedades e incluso seudónimos. Muchas veces organizamos visitas donde el vendedor no sabe quién es el comprador. Suelen ser jugadores de fútbol, expolíticos, grandes empresarios, expresidentes de Gobierno, y extranjeros, claro…”, nos cuenta Gregorio.

Cuando un magnate quiere comprar algo, ¿pide una hipoteca? Terrasa nos responde entre risas: “No”. Hay que tener en cuenta, añade, que “cuando empiezas con el papeleo con los bancos, te piden mucha documentación y declaraciones de blanqueo de capitales que la gente de este nivel no está dispuesta a hacer públicos, por muy bien que lleven sus cuentas, así que no, no piden hipotecas”.

“La diferencia entre ricos y megarricos es que los ricos se adaptan, son más ‘normales’, y los megarricos tienen sus horarios, sus demandas, y cuando te piden algo tienes que estar allí para dar el servicio. Además, son extremadamente desconfiados y piden cosas totalmente fuera de lo ordinario”, dice Monells.

Casas, coches, jets...

¿Qué define el superlujo? “Hay multimillonarios y luego están los megarricos -dice Gregorio-. Esos escalan otro nivel, son personas que compran propiedades en el mundo que pasan los ocho millones de euros y lo hacen como valor refugio, lo tratan como negocio, y obtienen rentabilidad de su dinero. Son multipropietarios y a veces ni siquiera pisan las propiedades que tienen”.

“Además de grandes propiedades, es muy habitual que este tipo de personas consuman colecciones de relojes de ultranivel, y vehículos, en especial deportivos superexclusivos, y también clásicos y antiguos. Hemos visto grandes fortunas con colecciones de automóviles que necesitan que una propiedad tenga espacio para sus 10 o 12 coches. Y a veces son vehículos que no van a arrancar nunca: ese es el megalujo, tener cosas de altísimo valor que ni siquiera vas a disfrutar”, añade.

Siempre a punto

Otro punto a tener en cuenta es que quienes trabajan para ellos viven en tensión: “Todo lo que tienen están siempre al día, todos están preparados esperando la llamada del propietario, que nunca se sabe cuándo va a ser y puede ser en cualquier momento”.

Hace unos años, un jeque árabe visitó Barcelona y contrató un cine entero para poder ver una película. Llegó con un gran séquito de seguridad, vio la película y al terminar se fue a su yate de lujo atracado en el puerto. Nadie supo nada hasta que un medio se enteró y lo publicó.

“Por eso la confidencialidad es necesaria, necesitan a personas que garanticen su privacidad”, nos recuerda Monells, quien usa el verbo 'necesitar' en todo momento. Los megarricos tienen muchas necesidades y pasar desapercibidos es una fundamental: “Nosotros firmamos contratos de confidencialidad y a veces no sabemos quién es la persona que compra hasta el día de la visita, cuando se presenta el comprador”.

Fuente: VANITATIS (El Confidencial)

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